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Cobertura Especial: Categoría Promocional
Una carrera un tanto atípica ofreció esta divisional
debido a que la cantidad de competidores no fue la que suele
presentar habitualmente. Sumado a ello, protagonizaron la misma
corredores de otras categorías ya que en las primeras
horas de la tarde se encontraba en duda la realización
de las pruebas subsiguientes. No obstante el espectáculo
brindado volvió a estar a la altura de las circunstancias,
con una competencia de óptimo nivel ciclístico
y que tuvo varios condimentos de importancia. La conjugación
de valores jóvenes con exponentes experimentados (sumados
especialmente a la prueba) le dieron un muy buen aliciente,
puesto que al vértigo usual y al dinamismo que acostumbran
a poner de manifiesto los promocionales se unieron otras cuestiones,
como las estrategias elegidas para la resolución, por
ejemplo.
La prueba tuvo un ritmo regular y muy dinámico durante
gran parte del desarrollo. Los intentos de distanciamiento fueron
permanentes puesto que luego de cada partida existía
otra búsqueda inmediata para contrarrestar. El momento
más destacado y, el que empezó a definir la competencia,
se originó cuando dos corredores (Maximiliano Lanfranconi
y Lazaro Villarruel) obtuvieron un distanciamiento del pelotón
mayoritario y comenzaron a perfilarse como los máximos
candidatos al éxito, situación que fue corroborada
finalmente puesto que la definición se centralizó
únicamente entre ambos. En el mismo, Lazaro Villarruel,
prevaleció cómodamente sin oposición alguna
de su adversario y se adjudicó la carrera. Pero lo más
emotivo surgió de inmediato cuando el grupo más
numeroso fue a definir las tres restantes posiciones del clasificador.
El sprint fue comandado inicialmente por el juvenil saltense,
Federico Raboso (de muy buena labor), quien levantó el
embalaje con autoridad aunque no pudo sostenerlo en los metros
finales. La cuestión empezó a dilucidarse en el
ingreso al último curvón del velódromo,
donde se hizo presente otro referente local, Oscar Sarapo, que
con un cierre estupendo obtuvo el tercer puesto relegando a
Diego Ojeda.
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Cobertura Especial: Categoría Master “B”
Con la participación de 22 ciclistas (una cifra aceptable)
y sobre sesenta minutos la divisional Master “B”
desarrolló su espectáculo, el cuál resultó
de interés. Las novedades fueron originándose
desde los primeros instantes cuando a los 3´ siete corredores
buscaron la fuga (entre ellos los saltenses Sergio Ayastuy y
Oscar Sarapo) y, por el ritmo impuesto en el inicio, se podía
presagiar que el intento iba a ser efectivizado. Asimismo de
inmediato, el arrecifeño Claudio Varela, partió
en soledad desprendiéndose de los seis restantes protagonistas
y estuvo a punto de tomar la vuelta de ventaja, aunque finalmente
no pudo concretarlo. Consecuencia directa de esto, el diminuto
grupo de escapados iba a ser neutralizado sobre los 22´
y todo quedaría sin efecto.
Apenas superada la mitad de la competencia dos pedalistas de
Chivilcoy (Marcelo Aiello y Ricardo Serio) partieron con decisión
del pelotón y tomaron una ventaja apreciable que los
depositó con grandes posibilidades de sacar el giro de
distancia, alternativa que sucedió ocho minutos más
tarde aunque sólo pudo ser cumplimentada por uno de ellos,
Marcelo Aiello, pero no así por su coterráneo
que quedó a escasos metros de hacerlo. Tras dicha alternativa
todos se nuclearon en un grupo compacto y buscaron la resolución
de la carrera. El chivilcoyano se impuso arribando en soledad
a la meta y los restantes once corredores que aún permanecían
en competencia fueron en búsqueda de las cuatro restantes
ubicaciones. El sprint se levantó en el ingreso al último
giro y expresó una lucha dramática entre Alberto
Lluí y Pedro Ledesma, quien logró imponerse por
centímetros para adueñarse de la segunda colocación.
Una situación similar se vivió en relación
a la 4ª y 5ª ubicación pero en este caso entre
Humberto Villarruel y Oscar Sarapo. Allí el sanpedrino
logró una ínfima diferencia mientras que, el ciclista
de nuestro medio, se situó por segunda ocasión
en la jornada en el clasificador, cerrando un gran domingo.